Archive for 31 agosto 2019

Una buena nueva

agosto 31, 2019

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Este último mes, ha sido muy duro en términos personales y honestamente he pensado en más de una ocasión “tirar la toalla”.

Pero, de cuando en vez llegan a uno cosas agradablemente inesperadas que lo ponen a reflexionar. Es como si la vida misma te exhortara a aguantar más y seguir en el camino.

¿Por qué lo digo? Hace apenas dos días, recibí un correo electrónico en el que me notifican que seré objeto de un reconocimiento en Miami, a finales de octubre, como parte de la primera edición de los Premios Latinos 305.

Se trata específicamente de un galardón a “Famosos Inside”, el programa de televisión que produzco y conduzco diariamente para CDN, como “mejor programa de entretenimiento del Caribe”.

Como si ese solo hecho no fuera suficiente, el mensaje enumera los nombres de las demás personalidades que esa noche serán distinguidas: Alexis Valdés, Víctor Cámara, Osvaldo Ríos, Oscar De León, Elvis Crespo, Orishas, Osmani García, José Alberto “El Canario”, Chocolate, Eddy Herrera, Amenazzy, Kinito Méndez, Fulanito, el programa “Suelta la Sopa” (Telemundo) y Robmariel Olea (Univisión 23), entre otros.

Admito que me quedé perplejo, pues el honor de verme entre ese grupo, sin duda, es aún mayor. Estoy muy conmovido y profundamente agradecido con los organizadores de este incipiente pero importante evento por la consideración.

De la “imaginación” al Jaragua

agosto 12, 2019

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7 de noviembre de 2012. Dos de la tarde. Llega al buzón de mi correo electrónico el mensaje de una chica que conocí un año antes tras quedar como finalista del Messenger Mag Music Fest, plataforma de entretenimiento que desarrollaba la revista que entonces yo dirigía.

Apenas tenía 19 años de edad. Era bastante tímida, siempre cargaba consigo una guitarra y con ella una gran lista de sueños por cumplir.

Estefanía Covadonga o bien Covi Quintana, como se hace llamar artísticamente, quería que asumiera las relaciones públicas del lanzamiento de “Imaginación”, su primer álbum de estudio, pautado para ese diciembre, en Casa de Teatro.

Acepté su propuesta, más que por un tema de dinero, porque apostaba a su proyecto con marcadas influencias del pop, el folk inglés y el rock en español.

Se trataba del inicio de una carrera que, casi 7 años después, da claras señales de que tiene bases firmes, se maneja con criterios definidos y sensatos y aún tiene mucho que ofrecer.

La noche del pasado sábado, Covi me infló de orgullo. Desafiándose a sí misma, y sin prestarle atención a las voces que pretendían desenfocarla de su objetivo, cerró su gira de conciertos “Sin Pausa” ante un teatro La Fiesta del hotel Jaragua que se rindió a sus pies.

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24 canciones y dos horas de interpretación en compañía de músicos de planta y artistas invitados contribuyeron a que sentara un nuevo precedente entre los cantantes de su generación.

Con el respaldo masivo a su show, Covi demostró que en el país hay un público joven sediento de mucho más que dembow, trap o reggaetón; que las canciones que salen del corazón y no responden a fórmulas de mercadeo también tienen su espacio.

En lo adelante, y a sus 26 años de edad, se apresta a grabar un nuevo disco, a explorar nuevos mercados y, por ende, a seguir escribiendo con altura su historia en las páginas de la música. Queda Covi pa’ rato. ¡Y qué alegría que así sea!

 

 

 

Cuando las cabezas se llenan de humo…

agosto 8, 2019

4FA825B7-E1E0-49E1-8AC0-75B17240545FHace unos años, coincidí con Maridalia Hernández como panelista invitado de un programa de televisión. El tema en cuestión era la fama.  Ella, por supuesto, lo enfocaba desde su propia experiencia como artista consagrada, mientras que yo daba mi opinión en calidad de periodista de espectáculos.

Entre una cosa y otra, la primera mujer en ganar un premio Soberano pronunció una frase que, evidentemente, nunca olvidé: “Los artistas somos bipolares”.

Cuando le pregunté el porqué, la respuesta fue contundente: “Porque nos pasamos gran parte de la vida tratando de conseguir el éxito y, una vez lo alcanzamos, no queremos lidiar con él”.

Me dejó pensando y, tras analizarlo con detenimiento, no me quedó más remedio que darle la razón.

A diario, veo cómo personas que consiguen ciertos niveles de reconocimiento y fortuna se vuelven irreconocibles. Cambian por completo. Como en toda regla, hay excepciones, pero ejemplos sobran.

Apena que muchos de los que has apoyado desde que solo soñaban, te dan la espalda en cuanto triunfan. Pierden el piso. Se les suben los humos a la cabeza.

Por momentos, no contestan llamadas ni mensajes de texto. Si lo hacen, pueden llegar a ser muy cortantes. Un proceder totalmente contrario al que solía ser.

La historia se torna más complicada cuando contactas a sus manejadores. Algunos se creen más estrellas que sus representados y no pierden oportunidad de hacértelo sentir poniendo cualquier clase de pretextos con tal de no conceder una entrevista.

Otros incluso minimizan la importancia de medios específicos. Por ejemplo, recientemente, hubo uno que me comentó que su artista no hace televisión, porque su pegada no depende de ese tipo de apariciones.

Refuté su aseveración, porque supe que se presentará en un show de fin de semana por segunda ocasión en menos de un año, y me dijo que lo hacía porque su productor también tiene influencia en varias emisoras de radio.

No me interesa poner en evidencia a nadie. Tampoco polemizar. De ahí que no mencione nombres. Sin embargo, entendí necesario el planteamiento, porque si hay dos valores que aprecio en todo ser humano son la humildad y la lealtad.

Todo aquel que se deja obnubilar por la popularidad y sus bondades (que, dicho sea de paso, es efímera) olvida que la vida es como una ruleta que da muchas vueltas y que, todo lo que sube, baja.

Ser agradecido es de grandes. No creerse la película también. Ya lo dijo Sócrates alguna vez: “Muchos habrían sido sabios si no hubieran creído que ya lo eran”.

 

 

 

Celebración por partida doble

agosto 2, 2019

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Canal 4RD y Listín Diario ocupan un lugar muy importante en los corazones de los dominicanos, especialmente en el mío. Fueron los primeros medios en apostar ciegamente; me abrieron las puertas de par en par para que pudiera mostrar de qué estaba hecho y sobre todo para que aprendiera de Comunicación.

Aún hoy, más de dos décadas después de haber iniciado mi camino en el periodismo, considero ambas empresas mis escuelas.

Durante poco más de un año, en 1997, me desempeñé como uno de los principales conductores del programa infantil de temporada “El país que queremos”, donde un nutrido grupo de niños y adolescentes jugábamos a hacer televisión frente a millones de personas.

Recuerdo con nostalgia aquellos momentos en que fui tan feliz paseándome por los pasillos o el estacionamiento del canal estatal. También la indescriptible emoción y los nervios que invadían mi ser cada vez que daban el ‘cue’ para salir al aire.

Por otro lado, en 1998, cumplí una meta que perseguía desde hacía tiempo: convertirme en reportero juvenil de la desaparecida e icónica revista dominical “Listín 2000” (que posteriormente cambió su nombre a “Listeen”).

Haber entrado al Departamento de Revistas del periódico de mayor circulación del país me preparó para todo lo que llegaría después. Rodearme de grandes profesionales sirvió de estímulo para dar lo mejor en cada publicación y honrar así una oportunidad que muchos deseaban y pocos obtenían. Allí permanecí por espacio de tres años.

Coincidencialmente, tanto la planta televisora como el diario celebraron este jueves 1 de agosto un nuevo aniversario. El Listín arriba a sus 130 años de existencia, mientras que Canal 4RD llega a los 67.

A la distancia, festejo los aportes de dos medios que, sin duda, han jugado papeles trascendentales en la sociedad dominicana, y a los que, en gran medida, debo lo que soy.